Confianza: Confiar también es caminar juntos

Desde el Escritorio de mi Corazón
Serie: Confianza
Tema:
Confiar también es caminar juntos
“Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra esperanza, porque fiel es el que prometió… no dejando de congregarnos… sino exhortándonos”. Hebreos 10:23-25
La fe en Cristo es personal, pero la vida cristiana no fue diseñada para vivirla en aislamiento. Podemos buscar a Dios personalmente, pero no podemos ser el cuerpo de Cristo individualmente. Para ser cuerpo necesitamos estar conectados; para ser familia necesitamos cuidarnos.
Confiar en Dios también significa confiar en su diseño, y parte de ese diseño es transformarnos mientras caminamos juntos.
Dios permanece fiel
Hebreos nos invita a mantenernos firmes porque fiel es el que prometió. Nuestra confianza no descansa en que todo saldrá como deseamos ni en nuestra capacidad para controlar el futuro. Descansa en el carácter inmutable de Dios.
Las circunstancias, las emociones y las temporadas cambian. Las personas pueden equivocarse y nosotros también podemos fallar, pero Dios permanece fiel. La Biblia dice que Dios es el mismo ayer hoy y por los siglos. En Dios no hay sombra de variación.
Cuando estamos fuertes, Dios es fiel. Cuando estamos cansados, Dios es fiel. Cuando entendemos lo que sucede, Dios es fiel; y cuando no entendemos absolutamente nada, Él continúa siendo fiel.
Ahora bien, nuestra confianza está puesta en Dios, pero no caminamos solos. Observemos que el texto base no dice; “Mantén firme”, sino: “Mantengamos firme”. Debe existir comunidad, relación y conexión, aun mientras confiamos en Dios. Hay días en los que sostendremos a otros en oración, pero también habrá días en los que necesitaremos que alguien nos sostenga.
Dios utiliza la comunidad para transformarnos
Hebreos 10:24, añade; “Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras”.
Considerar al otro significa prestar atención a su condición. La comunidad bíblica comienza cuando dejamos de pensar solamente en lo que vamos a recibir y preguntamos: “¿A quién puedo animar? ¿Quién necesita oración? ¿A quién puedo ayudar a permanecer firme?”.
No nos reunimos para alimentar quejas, sino para fortalecer la fe. No formamos bandos; formamos discípulos. Cristo debe permanecer en el centro, su Palabra debe ser nuestro fundamento y la transformación nuestro propósito.
Por eso hablamos de movernos de filas a círculos. En las filas adoramos y recibimos la Palabra; en los círculos podemos escucharnos, compartir nuestras cargas, orar y aprender a practicar lo recibido.
No tenemos que levantarnos solos
Eclesiastés 4:10 declara: “Si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo!”.
La Biblia no promete que nunca caeremos. Nos enseña que, cuando uno caiga, debe haber alguien dispuesto a levantarlo. El caudillo y libertador Moisés necesitó que Aarón y Hur sostuvieran sus manos cuando se cansó. Su cansancio no significaba que había perdido su llamado; significaba que era humano y necesitaba ayuda.
Quizás usted ama a Dios, sirve y continúa adelante, pero lleva una carga que nadie conoce. Hoy necesita recordar; no tiene que caminar solo.
La comunidad cristiana no es perfecta. Está formada por personas que todavía estamos siendo transformadas. Si alguna vez fue lastimado, no ignore lo sucedido, pero tampoco permita que aquella experiencia le condene al aislamiento. Cristo sana y, muchas veces, utiliza a su Cuerpo para acompañarnos durante la restauración.
Pregúntese: ¿Quién conoce realmente la temporada que estoy viviendo? ¿Estoy permitiendo que otros contribuyan a mi crecimiento? ¿A quién estoy ayudando a permanecer firme?
Moverse de filas a círculos no significa alejarnos de la congregación. Significa vivir la iglesia más de cerca. Significa vivir en comunidad y caminar en libertad.
Confiamos en Dios, crecemos en comunidad y caminamos juntos hacia la libertad.












