Confianza: Siendo Fieles A Dios

Desde el Escritorio de mi Corazón
Serie: Confianza
Tema:
Siendo fieles a Dios
“El que es fiel en lo muy poco, también en lo más es fiel”. Lucas 16:10
Durante nuestra serie Confianza hemos afirmado una verdad fundamental; podemos confiar en Dios porque su carácter es fiel. Las circunstancias cambian. Las personas cambian. Nuestras emociones también cambian. Sin embargo, Dios permanece siendo el mismo. Segunda de Timoteo 2:13 declara: “Si fuéremos infieles, él permanece fiel; él no puede negarse a sí mismo”.
Dios no solamente hace cosas fieles; Dios es fiel. La fidelidad es esencia de su carácter. Por eso podemos descansar en sus promesas, aun cuando no comprendamos lo que está sucediendo.
La verdad de la fidelidad de Dios hacia nosotros me lleva a hacerme una pregunta; ¿Puede Dios encontrarme fiel? Porque la intención de Dios no es que seamos perfectos, pero si hallados fiel. Entonces para ser hallado fiel tengo que reconocer primero donde comienza todo.
Todo comienza confiando en Dios
Antes de hablar de lo que hacemos por Dios, debemos recordar lo que Él hizo por nosotros mediante Jesucristo. El Evangelio no comienza con nosotros buscando a Dios. Comienza con Dios acercándose a nosotros. Juan 3:16 nos recuerda que Dios amó, Dios dio a su Hijo y nosotros recibimos vida al creer.
No tenemos que arreglar completamente nuestra vida para entonces acercarnos al Señor. Si pudiéramos salvarnos por nuestros propios esfuerzos, no necesitaríamos un Salvador.
Romanos 5:8 declara: “Siendo aún pecadores, Cristo murió por nosotros”. Jesús no esperó a que fuéramos perfectos. Vino a buscarnos, cargó nuestros pecados y abrió el camino para reconciliarnos con el Padre.
La vida cristiana comienza cuando dejamos de confiar en nuestros propios méritos y descansamos en la gracia, el perdón y la obra de Cristo. Todo comienza confiando en Él.
Quien confía en Dios aprende a ser fiel
Cuando confiamos verdaderamente en Dios, su fidelidad comienza a formar nuestro carácter. No obedecemos para ganar su amor; obedecemos porque su amor nos está transformando.
La fidelidad no significa que nunca fallaremos. Significa que mantenemos nuestro compromiso, corregimos cuando nos equivocamos y continuamos caminando con Dios.
Una señal importante de nuestra fidelidad es el lugar al cual corremos cuando fallamos. Podemos correr hacia nuestras excusas, nuestros impulsos o nuestras propias estrategias. O en su lugar hacer como el salmista David, reconocer nuestra falta, acercarnos humildemente al Señor y confiar en su misericordia y fidelidad. Esa fue la actitud de David cuando fallo, fue directamente al Padre en confianza a reconocer Su fidelidad.
A diferencia del mayordomo infiel, de Lucas 16:10, que no fue donde el amo cuando fallo, si no que fue a refugiarse en los acreedores de su amo, David iba siempre donde su amo cuando fallaba. Es por lo que la Biblia dice que David era un hombre conforme al corazón de Dios. Fallaba, no era perfecto, pero se humillaba frente al Padre reconociendo su amor y enfrentaba las situaciones bajo la cobertura de Dios.
Dios no está buscando personas que aparenten ser perfectas. Primera de Corintios 4:2 dice: “Se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”.
Cuando somos fieles Dios nos confía personas
Dios nos ha confiado una familia, hijos, un matrimonio, un trabajo, recursos, dones y responsabilidades. Algunas de esas tareas serán reconocidas públicamente; muchas otras nadie las verá. Sin embargo, en cada una de ellas el llamado continúa siendo el mismo; sé fiel.
Si Dios cumple su Palabra, debemos aprender a cumplir la nuestra. Si Él permanece, debemos aprender a permanecer. Si Él ha sido fiel con nosotros, su fidelidad debe reflejarse en nuestra manera de vivir.
El talento es valioso, la preparación es importante y los dones son necesarios, pero lo que sostiene todo eso es el carácter.
La mejor evidencia de que estamos conociendo a Cristo no es solamente cuánto sabemos de la Biblia, sino cuánto nos estamos pareciendo a Él.
Hoy podemos descansar en esta verdad; confiamos en Dios porque Él es fiel, y al caminar con Él aprendemos también a vivir en fidelidad.












